sábado, 24 de octubre de 2009

Guerra, drogas y política, elementos del mundo bipolar

"por Noam Chomsky
tomado de www.chomsky.info

Al pensar en cuestiones internacionales, es útil tener presentes varios principios de generalidad e importancia considerables. El primero es la máxima de Tucídides: "Los fuertes hacen lo que quieren, y los débiles sufren como es menester". Esto tiene un importante corolario: todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, cuya tarea es mostrar que lo que hacen los fuertes es noble y justo y lo que sufren los débiles es su culpa. En el Occidente contemporáneo a estos especialistas se les llama "intelectuales" y, con excepciones marginales, cumplen su tarea asignada con habilidad y sentimientos de superioridad moral, pese a lo disparatado de sus alegatos. Su práctica se remonta a los orígenes de la historia de la que tenemos registro. "

para leer más http://www.chomsky.info/talks/20090921(2).htm,

viernes, 16 de octubre de 2009

Un Premio Nobel para Evo

Un premio Nobel para Evo
Fidel Castro (Tomado de Cubadebate)

Si a Obama se le otorgó el Premio por ganar las elecciones en una sociedad racista, a pesar de ser afroamericano, Evo lo merece por ganarlas en su país, a pesar de ser indígena, y cumplir además lo prometido.
Por primera vez en ambos países uno u otro de su etnia alcanza la Presidencia. En más de una ocasión advertí que Obama era un hombre inteligente, educado en un sistema social y político en el cual cree. Aspira a extender los servicios de salud a casi 50 millones de norteamericanos, a sacar la economía de la profunda crisis que padece y a mejorar la imagen de Estados Unidos, deteriorada por las guerras genocidas y las torturas. No concibe, ni desea ni puede cambiar el sistema político y económico de su país.

El Premio Nobel de la Paz ha sido concedido a tres Presidentes de Estados Unidos, a un ex presidente y a un candidato a Presidente.

El primero fue Theodore Roosevelt, electo en 1901, el de los Rough Riders (jinetes duros), que desembarcó en Cuba sus jinetes, pero sin caballos, a raíz de la intervención de Estados Unidos en 1898 para impedir la independencia de nuestra Patria.

El segundo fue Thomas Woodrow Wilson, que introdujo a Estados Unidos en la primera guerra por el reparto del mundo. En el Tratado de Versalles impuso tan severas condiciones a la vencida Alemania, que sentó las bases para el nacimiento del fascismo y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

El tercero ha sido Barack Obama.

Carter fue el ex presidente a quien varios años después de cumplir su mandato le asignaron el Premio Nobel. Sin dudas, uno de los pocos Presidentes de ese país incapaz de ordenar el asesinato de un adversario, como hicieron otros; devolvió el Canal a Panamá, creó la Oficina de Intereses en La Habana, evitó caer en grandes déficit presupuestarios y despilfarrar el dinero en beneficio del complejo militar industrial, como hizo Reagan.

El candidato fue Al Gore cuando era ya vicepresidente, el político norteamericano que más conocía sobre las terribles consecuencias del cambio climático. Fue víctima del fraude electoral cuando era candidato a Presidente y despojado de la victoria, por W. Bush.

Las opiniones sobre el otorgamiento de este Premio han estado muy divididas. Muchos parten de conceptos éticos o reflejan contradicciones evidentes en la sorpresiva decisión.

Habrían preferido ese Premio como fruto de una tarea realizada. No siempre el Premio Nobel de la Paz se entregó a personas merecedoras de esa distinción. A veces lo han recibido personas resentidas, autosuficientes, o peor aún. Lech Walesa, al conocer la noticia exclamó con desprecio: “¿Quién, Obama? Es demasiado rápido. No ha tenido tiempo para hacer nada ahora”.

En nuestra prensa y en CubaDebate, compañeros honestos y revolucionarios fueron críticos. Uno de ellos señaló: “En la misma semana en que se ha concedido a Obama el Premio Nobel de la Paz, el Senado de Estados Unidos aprobó el presupuesto militar más grande de la historia: 626 mil millones de dólares”. En el Noticiero de Televisión, otro periodista comentó: “¿Qué ha hecho Obama para alcanzar tal distinción?” Otros preguntaron: “¿Y la guerra de Afganistán y el incremento de los bombardeos?” Son puntos de vista basados en realidades.

Desde Roma, el cineasta Michael Moore pronunció una frase lapidaria: “Felicitaciones, presidente Obama por el Premio Nobel de la Paz; ahora por favor, gáneselo”.

Estoy seguro de que Obama estará de acuerdo con la frase de Moore. Posee suficiente inteligencia para comprender las circunstancias que rodean el caso. Sabe que ese Premio no lo ha ganado todavía. Ese día por la mañana declaró: “No tengo la impresión de que merezca estar en la compañía de tantas personalidades transformadoras que han sido homenajeadas con este Premio.”

Se afirma que son cinco los miembros del famoso comité que asigna el Premio Nobel de la Paz, miembros todos del Parlamento sueco. Un vocero afirmó que fue por unanimidad. Cabe una pregunta, ¿consultaron o no al galardonado? ¿Puede tomarse una decisión de esa índole sin advertir antes a la persona premiada? Este no puede ser juzgado moralmente de igual forma si conocía o no previamente la asignación del Premio. Lo mismo cabe afirmar de los que decidieron asignárselo.

Tal vez sea necesario crear el Premio Nobel de la Transparencia.

Bolivia cuenta con importantes yacimientos de gas y petróleo y posee además las mayores reservas conocidas de litio, mineral de gran necesidad en nuestra época para el almacenamiento y uso de la energía.

Evo Morales, campesino indígena muy pobre, transitó por los parajes de Los Andes, junto a su padre, antes de cumplir seis años, pastoreando llamas de un grupo indígena. Las conducían caminando durante 15 días hasta el mercado donde las vendían para adquirir los alimentos de la comunidad. Respondiendo a una pregunta mía sobre aquella singular experiencia, Evo me contó que entonces “se hospedaba en el hotel mil estrellas”, una bella forma de referirse al cielo despejado de la cordillera donde en ocasiones se ubican los telescopios.

En aquellos duros años de su infancia, la alternativa de los campesinos en la comunidad donde nació, era el corte de caña de azúcar en la provincia argentina de Jujuy, en la que a veces se refugiaba una parte de la comunidad aymara durante la zafra.

No muy lejos de La Higuera, donde el Che herido y desarmado fue asesinado el 9 de octubre de 1967, Evo, que había nacido el 26 de ese mismo mes en 1959, no había cumplido todavía 8 años. Aprendió a leer y a escribir en español, caminando hasta una escuelita pública a cinco kilómetros de la choza donde en una rústica habitación vivían sus hermanos y sus padres.

Durante su azarosa infancia, dondequiera que había un maestro, allí estaba Evo. De su raza adquirió tres principios éticos: no mentir, no robar, no ser débil.

A los 13 años su padre lo autorizó a mudarse para San Pedro de Oruro a estudiar el bachillerato. Uno de sus biógrafos cuenta que era mejor en Geografía, Historia y Filosofía que en Física y Matemáticas. Lo más importante es que Evo, para costear sus estudios, se levantaba a las dos de la madrugada a trabajar como panadero, constructor u otra actividad física. Asistía a clases por la tarde. Sus compañeros lo admiraban y ayudaban. Desde la primaria aprendió a tocar instrumentos de viento y fue trompetista de una prestigiosa banda de Oruro.

Siendo adolescente todavía, había organizado el equipo de fútbol de su comunidad, del que fue su capitán.

El acceso a la universidad no estaba a su alcance de indio aymara y pobre.

Después de su último año de bachillerato, cumplió el servicio militar y regresó a su comunidad, ubicada en la altura de la cordillera. La pobreza y los desastres naturales obligaron a su familia a emigrar hacia la zona subtropical de El Chapare, donde aquella logró obtener un pequeño lote de tierra. El padre muere en 1983 cuando él tenía 23 años. Trabajó duramente la tierra, pero era un luchador nato, organizó a todos los trabajadores, creó sindicatos y llenó con ellos vacíos que el Estado no atendía.

Las condiciones para una revolución social en Bolivia se habían ido creando en los últimos 50 años. El 9 de abril de 1952, antes del inicio de nuestra lucha armada, estalló la revolución en ese país con el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Víctor Paz Estenssoro. Los mineros revolucionarios derrotaron a las fuerzas represivas y el MNR tomó el poder.

Los objetivos revolucionarios en Bolivia estaban lejos de cumplirse. En 1956, según personas bien informadas, el proceso comenzó a decaer. El 1º de Enero de 1959 triunfa la Revolución en Cuba. Tres años después, en enero de 1962, nuestra Patria fue expulsada de la OEA. Bolivia se abstuvo. Más tarde todos los gobiernos, con excepción de México, rompieron relaciones con Cuba.

Las divisiones del movimiento revolucionario internacional se hicieron sentir en Bolivia. Hacían falta todavía más de 40 años de bloqueo a Cuba, el neoliberalismo y sus desastrosas consecuencias, la Revolución Bolivariana en Venezuela y el ALBA; hacían falta, sobre todo, Evo y el MAS en Bolivia.

Sería largo sintetizar en unas hojas su rica historia.

Solo diré que Evo fue capaz de vencer las terribles y calumniosas campañas del imperialismo, sus golpes de Estado e injerencia en los asuntos internos, defender la soberanía de Bolivia y el derecho de su pueblo milenario al respeto de sus costumbres. “Coca no es cocaína”, le espetó al más grande productor de marihuana y el mayor consumidor de drogas en el mundo, cuyo mercado ha sostenido al crimen organizado que cuesta miles de vidas al año en México. Dos de los países donde están las tropas yanquis y sus bases militares son los más grandes productores de drogas del planeta.

En la trampa mortal del comercio de drogas no caen Bolivia, Venezuela y Ecuador, países revolucionarios que, igual que Cuba, son miembros del ALBA, saben lo que pueden y deben hacer para llevar la salud, la educación y el bienestar a sus pueblos. No necesitan tropas extranjeras para combatir el narcotráfico.

Bolivia lleva adelante un programa de sueño bajo la dirección de un Presidente aymara que cuenta con el apoyo de su pueblo.

En menos de tres años erradicó el analfabetismo: 824 mil 101 bolivianos aprendieron a leer y escribir; 24 mil 699 lo hicieron además en aymara y 13 mil 599 en quechua; es el tercer país libre de analfabetismo, después de Cuba y Venezuela.

Presta atención médica gratuita a millones de personas que nunca la habían recibido; es uno de los siete países del mundo que en los últimos cinco años ha reducido más la mortalidad infantil, con posibilidad de cumplir las Metas del Milenio antes de 2015, y en una proporción similar las muertes maternas; ha operado de la vista 454 mil 161 personas, de ellas 75 mil 974 brasileños, argentinos, peruanos y paraguayos.

Un ambicioso programa social ha sido establecido en Bolivia: todos los niños de las escuelas públicas del primero a octavo grado, reciben una donación anual para sufragar el material escolar que beneficia a casi dos millones de alumnos.

Más de 700 mil personas mayores de 60 años reciben un bono equivalente a unos 342 dólares anuales.

Todas las mujeres embarazadas y niños menores de dos años reciben una ayuda de aproximadamente 257 dólares.

Bolivia, uno de los tres países más pobres del hemisferio, ha puesto bajo control del Estado los principales recursos energéticos y minerales del país, respetando y compensando cada uno de los intereses afectados. Marcha con cuidado porque no desea retroceder un paso. Sus reservas en divisas han ido creciendo. Evo dispone de no menos de tres veces más que las que disponía al inicio de su gobierno. Es de los países que mejor uso hace de la colaboración externa y defiende con firmeza el medio ambiente.

En brevísimo tiempo ha logrado establecer el Padrón Electoral Biométrico y se han registrado aproximadamente 4,7 millones de electores, casi un millón más que el último padrón electoral, que en enero del 2009 alcanzaba 3,8 millones.

El 6 de diciembre habrá elecciones. Con seguridad el apoyo del pueblo a su Presidente se incrementará. Nada ha podido detener su creciente prestigio y popularidad.

¿Por qué no se le otorga el Premio Nobel de la Paz?

Comprendo su gran desventaja: no se trata de un Presidente de Estados Unidos.

Fidel Castro Ruz

Octubre 15 de 2009

4 y 25 p.m.

jueves, 15 de octubre de 2009

Si quieres el Nobel prepara la guerra: Si vis pacen, para bellum

Si quieres el Nobel prepara la guerra: Si vis pacen, para bellum
por Carlos Tena

www.insurgente.org
Hay galardones que, con el transcurso del tiempo, van adquiriendo una tonalidad diferente de la que sería de desear. Ni el famoso Oscar cinematográfico contiene ya en su estatuilla una supuesta calidad en el trabajo de quien lo alza en público, ni los Nobel, en una gran mayoría, van a parar a las manos (cuentas corrientes) de aquellos que en verdad lo meritan. No digamos ya el denominado de la Paz para el que el inventor de la dinamita legó también una enorme cantidad de coronas, que desde 1901 detentan personajes tan antagónicos como Adolfo Pérez Esquivel y Thomas Woodrod Winson, la Cruz Roja y Los Quakers, Albert Schweitzer y Lech Walesa, Martin Luther King y Oscar Arias, a quienes se premió por el esfuerzo que una desarrollaron en favor de la concordia, la justicia, la ausencia de violencia, la protección de los más débiles, la infancia o el mismo planeta. Es evidente que en las discusiones de las que surge el nombre del ganador, hay ocasiones en las que el aquavit o el glögg, presentes en las cachupinadas noruegas de toda índole, alteran el normal funcionamiento de los miembros del comité encargado de esta elección.

Cuando ese comité de sesudas mentes nórdicas, en este caso no suecas, cuya visión sobre “un trabajo en favor de la paz” debe ser la misma que mantiene el Papa sobre sus obispos pedófilos, es decir, idéntica a la que Patxi López aplica al término democracia, acaba de dar la campanada al decidir que el presidente Obama sea honrado con ese título. No he podido por menos que recordar que una misma pléyade de rigurosos cerebros, consideró hace años que el criminal Henry Kissinger obtuviera el mismo nombramiento, tras haber teledirigido, entre otros delitos contra la humanidad, la tortura y asesinato, por medio de generales tan pacíficos como Pinochet o Videla, de centenares de miles de inocentes ciudadanos latinoamericanos.
El portavoz del instituto que otorga el Nobel de la Paz, consciente del efecto sorpresa que iba a causar la noticia, con un semblante parecido al de Billy Cristal abriendo el sobre mientras pronuncia “And the winner is…”, leyó ante los micrófonos el resultado, asegurando lo insólito del hecho de que en sólo ocho pocos meses, una persona como el mandatario que ocupa hoy la Casa Blanca, “…habia realizado enormes esfuerzos por el diálogo y la diplomacia, generado una opinión extraordinariamente favorable entre millones de personas”. Tanto entusiasmo como George W. Bush ordenando la invasión de Irak, atemperado siete años más tarde, tras haberse conocido las mentiras y manipulaciones que su gobierno desplegó para acaparar el petróleo de aquella masacrada nación.
Como suele ser habitual, yerro en mis predicciones. Imaginaba que Evo Morales, Hugo Chávez, Fidel Castro o Rafael Correa, Cristina Fernández o Ignacio Lula podrían haberse alzado con ese título. Pero no. Al parecer, esos señores herederos de la voluntad de Alfred Nobel no consideran que luchar por la sanidad pública sea merecedor de nada; que combatir la miseria sea igualmente fundamental para una sociedad, que asegurar los mínimos para una población en orden a su sustento sea una formidable guerra contra el hambre y la injusticia. Tal vez estoy equivocado. Obama recibirá un cheque de 10 millones de coronas noruegas (poco menos de dos millones de dólares) por mantener al 12% de los norteamericanos sin atención médica, a pesar de sus promesas de protección social; por continuar aplicando el infame bloqueo contra la población cubana, pese a sus primeras intenciones; por no clausurar el campo de concentración de Guantánamo, como aseguró en sus discursos previos a la toma de posesión del cargo; por dejar en la calle, sin hogar, a más de dos millones de compatriotas; por no ordenar que las tropas invasoras en Irak abandonen la zona, como había asegurado en su campaña; por enviar más tropas a Afganistán, el país más pobre del globo, con la disculpa artera del peligro talibán; por consentir que un terrorista como Luis Posada Carriles camine en libertad por territorio yanqui; por no permitir que se juzgue con garantías a los Cinco Héroes cubanos, condenados a penas exorbitantes por delitos no demostrados. La lista, querido y flamante Obama, debería levantar un mínimo rubor en tus tostadas mejillas.
El presidente de los USA ha sido premiado pues, no por su indemostrable lucha por la paz y la justicia, sino porque sigue apoyando todas las guerras que comenzaran sus antecesores, con el único cambio que supone su sonrisa, y sus declaraciones falsas, imprecisas, cobardes y exentas de toda voluntad de pacificación. Por ese incumplimiento de los compromisos adquiridos con sus votantes, por sus intenciones, mas no por sus obras. Este tipo de recompensa consigue el mismo efecto que un anuncio de pildoras contra la gripe porcina: son una monumental mentira, una trampa tan descarada, que aquel ciudadano que crea de corazón que Obama ha hecho esfuerzos por la paz, no sólo se miente a si mismo, sino que es capaz de creer que Benedicto XVI, cuando protege a un obispo o cardenal sodomizando a un adolescente, merece el premio a la Bondad Suprema. El Nobel de la Paz sigue manchado de sangre inocente. ¿Hasta cuando?

El capitalismo es devastador: El escándalo de los agrocarburantes en los países del sur; un análisis del Catedrático François Houtart

InSurGente.- En los próximos 50 años tendremos que cambiar de ciclo energético, pasando de la energía fósil, que es cada vez más rara, a otras fuentes de energía. En el corto plazo es más fácil de utilizar lo que es inmediatamente rentable, es decir los agrocarburantes. Esta solución, al reducirse las posibilidades de inversión y al esperar ganancias rápidas, parece la más requerida a medida que se desarrolla la crisis financiera y económica."

Como siempre, en un proyecto capitalista, se ignora, lo que los economistas llaman, las externalidades, es decir, lo que no entra dentro del cálculo del mercado, para el caso que nos preocupa, los daños ecológicos y sociales. Para contribuir con un porcentaje entre el 25 a 30% de la demanda, a la solución de la crisis energética, se tendrán que utilizar centenas de millones de hectáreas de tierras cultivables para la producción de agroenergía en su mayor parte en el Sur, ya que el Norte no dispone suficientemente de superficie cultivable. Se tendrá, igualmente según ciertas estimaciones, que expulsar de sus tierras al menos a 60 millones de campesinos. El precio de estas « externalidades » no pagado por el capital sino por la comunidad y por los individuos, es espantoso.Los agrocarburantes son producidos bajo la forma de monocultivos, destruyendo la biodiversidad y contaminando los suelos y el agua. Personalmente, he caminado kilómetros en las plantaciones del Choco, en Colombia, y no he visto ni un ave, ni una mariposa, ni un pez en los ríos, a causa del uso de grandes cantidades de productos químicos, como fertilizantes y plaguicidas. Frente a la crisis hídrica que afecta al planeta, la utilización del agua para producir etanol es irracional. En efecto, para obtener un litro de etanol, a partir del maíz, se utilizan entre 1.200 y 3.400 litros de agua. La caña de azúcar también necesita enormes cantidades de agua. La contaminación de los suelos y el agua llega a niveles hasta ahora nunca conocidos, creando el fenómeno de « mar muerto » en las desembocaduras de los ríos (20 Km² en las desembocadura del Missippi, en gran medida causado por la extensión del monocultivo de maíz destinado al etanol).La extensión de estos cultivos acarrea una destrucción directa o indirecta (por el desplazamiento de otras actividades agrícolas y ganaderas) de los bosques y selvas que son como pozos de carbono por su capacidad de absorción.El impacto de los agrocarburantes sobre la crisis alimentaria ha sido comprobado. No solamente su producción entra en conflicto con la producción de alimentos, en un mundo donde, según la FAO, mas de mil millones de personas sufren de hambre, sino que también ha sido un elemento importante de la especulación sobre la producción alimentaria de los años 2007 y 2008. Un informe del Banco mundial afirma que en dos años, el 85% del aumento de los precios de los alimentos que precipitó a mas de 100 millones de personas por debajo de la línea de pobreza ( lo que significa hambre), fué influenciado por el desarrollo de la agroenergía. Por esta razón, Jean Ziegler, durante su mandato de Relator Especial de las Naciones Unidas por el Derecho a la Alimentación, calificó los agrocarburantes de « crimen contra la humanidad » y su sucesor, el belga Olivier De Schutter ha pedido una moratoria de 5 años para su producción.La extensión del monocultivo significa también la expulsión de muchos campesinos de sus tierras. En la mayoría de los casos, aquello se realiza por la estafa o la violencia. En países como Colombia e Indonesia, se recurre a las Fuerzas armadas y a los paramilitares, quienes no dudan en masacrar a los defensores recalcitrantes de sus tierras. Miles de comunidades autóctonas, en América latina, en África y en Asia, son desposeídas de su territorio ancestral. Decenas de millones de campesinos ya han sido desplazados, sobre todo en el Sur, en función del desarrollo de un modo productivista de la producción agrícola y de la concentración de la propiedad de la tierra. El resultado de todo esto es una urbanización salvaje y una presión migratoria tanto interna como internacional.Es necesario igualmente anotar que el salario de los trabajadores es bien bajo y las condiciones de trabajo generalmente infrahumanas a causa de las exigencias de productividad. La salud de los trabajadores está también afectada gravemente. Durante la sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre las empresas multinacionales europeas en América latina, realizada paralelamente a la Cumbre europea latinoamericana, en mayo del 2008, en Lima, fueron presentados muchos casos de niños con malformación, debido a la utilización de productos químicos en el monocultivo de plátano, soya, caña de azúcar y de palmeras.Decir que los agrocarburantes son una solución para el clima, está igualmente a la moda. Es verdad que la combustión de los motores emite menos anhídrido carbónico en la atmósfera, pero cuando se considera el ciclo completo de la producción de la transformación y de la distribución del producto, el balance es más atenuado. En ciertos casos, se convierte en negativo en relación a la energía fósil.Si los agrocarburantes no son una solución para el clima, si no lo son que de una manera marginal, para mitigar la crisis energética, y si ellos acarrean importantes consecuencias negativas, tanto sociales como medio ambientales, tenemos el derecho de preguntarnos porqué ellos tienen tanta preferencia. La razón es que a corto y mediano plazo aumentan de manera considerable y rápidamente la tasa de ganancia del capital. Es por esto que las empresas multinacionales del petróleo, del automóvil, de la química y del agronegocio, se interesan al sector. Ellos tienen como socios al capital financiero ( George Soros, por ejemplo), los empresarios y los latifundistas locales, herederos de la oligarquía rural. Entonces la función real de la agroenergía, es en efecto ayudar a una parte del capital a salir de la crisis y a mantener o eventualmente aumentar su capacidad de acumulación. En efecto, el proceso agroenergético se caracteriza por una sobreexplotación del trabajo, la ignorancia de las externalidades, la transferencias de fondos públicos hacia el negocio privado, todo aquello que permite ganancias rápidas, pero también una hegemonía de las compañías multinacionales y una nueva forma de dependencia del Sur con respecto al Norte, todo aquello presentado con la imagen de benefactores de la humanidad ya que producen "energía verde". En lo que concierne a los gobiernos del Sur, ellos ven ahí una fuente de divisas útiles de mantener, el nivel de consumo de las clases privilegiadas.Por lo tanto, la solución es, reducir el consumo, sobre todo del Norte y de invertir en nuevas tecnologías (solar especialmente). La agroenergía no es un mal en sí y puede aportar soluciones interesantes a nivel local, a condición de respetar la biodiversidad, la calidad de los suelos y del agua, la soberanía alimentaria y la agricultura campesina. Es decir, lo contrario de la lógica del capital. En Ecuador, el Presidente Correa ha tenido el coraje de detener la explotación del petróleo de la reserva natural del Yasuni. Esperemos que los gobiernos progresistas de América latina, del África y del Asia, tengan la misma firmeza. Resistir en el Norte como en el Sur, a la presión de los poderes económicos es un problema político y ético. Por lo tanto, denunciar el escándalo de los agrocarburantes en el Sur se constituye en un deber- François Houtart, Ex-catedrático de la Universidad Católica de Lovaina, fundador del Centro Tricontinental y autor del libro "La Agroenergía-Solución para el clima o salida de crisis para el capital?", Ruth Casa editorial y Ediciones Sociales La Habana, 2009Fuente: Alai Amlatina, 09/09/09.-

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cuba frente a las contradicciones de la administración Obama
Salim Lamrani
Rebelión
Revisado por Caty R.
El 23 de septiembre de 2009, el presidente Barack Obama se dirigió por primera vez a la Asamblea general de las Naciones Unidas con ocasión de un discurso saludado por el conjunto de la comunidad internacional. Obama reconoció que el intervencionismo a ultranza de Estados Unidos en los asuntos internos de otros países fue un grave error. “Ninguna nación puede aceptar la tiranía de otra nación mediante la fuerza”, declaró, añadiendo que “ninguna nación puede ni debe tratar de dominar otra nación”. “La democracia no puede ser impuesta a otra nación desde el exterior. Cada sociedad tiene que buscar su propio camino, y ningún camino es perfecto. Cada país tiene que seguir un camino enraizado en la cultura de su pueblo y en sus tradiciones, y debo admitir que Estados Unidos ha sido selectivo demasiadas veces en su promoción de la democracia”, concluyó.1
El presidente Obama dio pruebas de lucidez e inteligencia al declarar que Estados Unidos debía “entrar en una nueva era de compromiso basado en los intereses y el respeto mutuos”. Dirigiéndose a sus detractores, refutó cualquier doble discurso y les lanzó un reto: “Les pido que echen un ojo a las acciones concretas que hemos emprendido en apenas nueve meses”.2
La buena voluntad del ex senador de Illinois no se ha de poner en tela de juicio. Por eso obtuvo el Premio Nobel de la Paz 2009. No obstante, resulta imposible ignorar las evidentes contradicciones entre la retórica del inquilino de la Casa Blanca y la realidad de los hechos, particularmente en lo que se refiere a la política de Washington hacia Cuba.


Los avances
En abril de 2009, Obama declaró su voluntad de “buscar un nuevo comienzo con Cuba”.3 “Creo que podemos llevar la relación entre EE.UU. y Cuba en una nueva dirección”, subrayó. “Estoy aquí para lanzar un nuevo capítulo de acercamiento que continuará durante mi mandato”, dijo, al anunciar el levantamiento de las restricciones que afectan a los cubanos que viven en Estados Unidos y tienen familia en la isla. No obstante, tuvieron que esperar hasta el 3 de septiembre de 2009 para que esa decisión entrara en vigor. Ahora, los cubanos pueden viajar a su país de origen cuantas veces quieran (en vez de 14 días cada tres años antes) y mandar remesas ilimitadas a sus familiares (en vez de 100 dólares al mes, como antes).4
La administración Obama también amplió la gama de productos que pueden enviarse a Cuba a la ropa, productos higiénicos y material de pesca (prohibidos antes). Además permitió a las empresas estadounidenses de telecomunicación que proporcionaran algunos servicios a Cuba (conviene subrayar no obstante que el marco legal para ello existe desde 1992).5
En septiembre de 2009, Bisa Williams, subsecretaria de Estado para los Asuntos Interamericanos, viajó a Cuba con el fin de conversar con el viceministro de Relaciones Exteriores, Dagoberto Rodríguez. Ambos entablaron conversaciones sobre la restauración del servicio postal entre Cuba y Estados Unidos, suspendido desde 1963, y las cuestiones migratorias. La visita de Williams, prevista para 24 horas, duró seis días. Se trata del más alto funcionario en visita oficial a Cuba desde 2002.6 La subsecretaria de Estado aprovechó la ocasión para asistir al concierto histórico que dio el cantante colombiano Juanes en La Habana, que reunió a más de un millón de personas.7
Las señales negativas
Si conviene enfatizar esas iniciativas positivas, así como el lenguaje diplomático mucho menos agresivo hacia La Habana, hay que recordar que las relaciones actuales entre ambas naciones no han llegado ni siquiera al estatu quo bajo la administración Clinton. Por otra parte, los ciudadanos cubanos que viven en Estados Unidos y que no tienen familia en su país de origen todavía no pueden viajar allí.
La administración Obama, contrariamente a sus declaraciones constructivas, se ensañó en aplicar con celo las sanciones económicas contra Cuba. Así, según la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (Office of Foreign Assets Control, OFAC) del Departamento del Tesoro, desde la entronización de Obama en el poder en enero de 2009, al menos siete multinacionales fueron sancionadas por una suma total que supera los seis millones de dólares. No obstante, todas las infracciones se habían cometido mucho antes de la llegada al poder del senador de Illinois. Así, en agosto de 2009, el banco australiano ANZ recibió una multa de 5,7 millones de dólares por haber realizado transacciones con Cuba mediante sus subsidiarias estadounidenses entre 2004 y 2006. Otra vez, el carácter extraterritorial de las sanciones económicas se aplicó con rigor contra una entidad extranjera.8
Por otra parte, el 14 de septiembre de 2009, el presidente estadounidense decidió prorrogar un año la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, que establece las sanciones económicas contra Cuba. Imitó así a todos los presidentes estadounidenses desde 1962 y evocó razones de “emergencia nacional”. No obstante, la renovación anual no era necesaria para el mantenimiento de las sanciones económicas, ya que desde 1996 y la adopción de la ley Helms-Burton, sólo el Congreso está habilitado para eliminarlas. Es lamentable que Obama no haya aprovechado la oportunidad, de todas formas simbólica, para actuar de manera diferente a sus predecesores.9
El 21 de septiembre de 2009, el Departamento de Estado se negó a otorgar una visa al presidente de la Asamblea Nacional cubana, Ricardo Alarcón, a quien la presidenta del Black Caucus del Congreso estadounidense, Barbara Lee, había invitado. Al día siguiente, Washington prohibió a cerca de 30 médicos estadounidenses que participaran en un Congreso Internacional de Ortopedia en La Habana. En octubre de 2009, la Filarmónica de Nueva York, que había previsto actuar en la capital cubana del 30 de octubre al 2 de noviembre, tuvo que suspender su viaje después de que el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro se negaran a conceder una licencia a los 150 patrocinadores que habían financiado el proyecto. No obstante, en 2008, había actuado en Corea del Norte y pronto celebrará un concierto en Vietnam.10
El senador demócrata Byron Dorgan declaró su total incomprensión durante una intervención en el Senado: “Es casi increíble lo que aún estamos haciendo con respecto a la política de viajes con Cuba. Tenemos que pasar por estos disparates de que el gobierno federal y el Departamento del Tesoro nos digan quién puede y quién no puede viajar. En mi opinión, que se restrinja la libertad del pueblo estadounidense es indignante”.11
El 1 de octubre de 2009, varios líderes del Congreso se encontraron en la sede de la Cámara de Representantes con el fin de promover la aprobación de una legislación presentada en marzo de 2009 que pone fin a la prohibición de viajar a Cuba para los ciudadanos de Estados Unidos y exigir el cambio que prometió el presidente Obama. Los representantes demócratas Charles Rangel y Bill Delahunt así como el republicano Jeff Flake, exigieron la adopción de la ley –que dispone por ahora del apoyo de 161 representantes y 33 senadores que firmaron el documento– antes del fin del año 2009. Para ser adoptada, le ley tiene que reunir 218 votos en la Cámara y 60 en el Senado. No obstante, Barack Obama dispone de las prerrogativas necesarias para poner fin a esta prohibición firmando una simple orden ejecutiva.12
Wayne S. Smith, antiguo jefe de la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana entre 1979 y 1982, deploró la falta de iniciativas del nuevo presidente. “No ha hecho nada”, lamentó. También criticó la actitud de algunos representantes, tales como Bob Menéndez y otros de Florida, que “bloquean la legislación”. “Deberíamos iniciar un diálogo y levantar las restricciones de viaje” para los ciudadanos estadounidenses, que pueden viajar a China, Vietnam o Corea del Norte, pero no a Cuba.13
La diplomacia cubana informó de su decepción al respecto. El canciller Bruno Rodríguez, quien saludó la buena voluntad de Obama calificándolo de “político moderno, inteligente y animado de buenas intenciones”, lamentó sin embargo que no haya aprovechado “la oportunidad histórica de usar sus facultades ejecutivas o de liderar la eliminación del bloqueo a Cuba”.13
Contradicciones
Resulta inevitable poner a Obama frente a sus propias contradicciones. Por un lado, ante la Asamblea General de la ONU , pronunció las siguientes palabras: “Los pueblos del mundo quieren un cambio. No tolerarán más a los que se encuentran del lado equivocado de la historia”. Por otra parte, tuvo que recurrir a una ley guerrera de 1917, sólo aplicada a Cuba, para prorrogar el estado de sitio contra una pequeña nación del Tercer Mundo que jamás ha cometido agresión alguna contra Estados Unidos. Por un lado, afirma que “las divisiones tradicionales entre las naciones del Sur y el Norte no tienen ningún sentido en un mundo interconectado, y los alineamientos de naciones arraigadas en las oposiciones de una guerra fría acabada hace mucho tiempo tampoco”. Por otra parte, persiste en aplicar una política obsoleta, cruel e ineficaz cuyas primeras víctimas son los sectores más frágiles de la población cubana, a saber, las mujeres, los ancianos y los niños.15
A pesar de la oposición unánime de la comunidad internacional que condenó en 2008 por decimoséptima vez consecutiva el estado de sitio económico impuesto a Cuba (185 votos contra 3), del mundo de los negocios estadounidense que ve sus intereses gravemente afectados pues un mercado natural está en manos de las multinacionales europeas, asiáticas y latinoamericanas, la voluntad de la mayor parte de la opinión pública estadounidense que desea una normalización de las relaciones entre ambas naciones y una corriente favorable en el Congreso estadounidense a favor de un cambio de política, la administración Obama persiste en aplicar sanciones económicas unilaterales anacrónicas que representan el principal obstáculo al desarrollo económico de la isla. Si es cierto que el presidente no puede eliminar definitivamente el embargo (hace falta una decisión del Congreso), puede aliviarlo considerablemente mediante decisiones ejecutivas y licencias.16
El ex presidente Bill Clinton, cuya esposa Hillary Clinton es actualmente secretaria de Estado, calificó por su parte las sanciones económicas de política “absurda” y de “fracaso total”. Así, desde su imposición en agosto de 1960, las sanciones estadounidenses han costado la bagatela de 96.000 millones de dólares a la economía cubana.17
La Habana ha reiterado muchas veces su disposición a resolver todos los diferendos que oponen a los dos países con tal que el diálogo tenga lugar sobre una base de reciprocidad, de respeto de la soberanía y de no injerencia en los asuntos internos.
Si el presidente Obama desea alcanzar un modus vivendi con el gobierno cubano, debe adoptar las siguientes medidas por orden de prioridad:
- Liberación de los cinco presos políticos cubanos encarcelados en Estados Unidos desde 1998 acusados sin razón de “conspiración en vistas de cometer actos de espionaje”. Ninguna prueba ha podido presentarse en su contra. No obstante, fueron condenados a un total de cuatro cadenas perpetuas y 77 años de cárcel. Obama dispone de las prerrogativas necesarias para otorgarles un indulto presidencial.18
- Alivio de las sanciones económicas. Como he señalado antes, Obama puede reducir ampliamente su impacto mediante simples órdenes ejecutivas.
- Extradición del terrorista Luis Posada Carriles, ex agente de la CIA responsable de más de un centenar de asesinatos y refugiado en Miami, y al cual Estados Unidos se niega a juzgar.19
- Supresión de Cuba de la lista de países terroristas. Estados Unidos ha incluido arbitrariamente a Cuba en la lista de países terroristas para justificar su política hostil hacia La Habana. La comunidad internacional no toma en serio esta inclusión y la considera como una simple maniobra política de desprestigio. Conviene recordar que Nelson Mandela formó parte de dicha lista hasta julio de 2008.
- Abolición de la Ley de Ajuste Cubano que fomenta la emigración ilegal hacia Estados Unidos. En efecto, cualquier cubano que entra legal o ilegalmente en Estados Unidos consigue automáticamente al cabo de un año el estatus de residente permanente y diversas ayudas para obtener una vivienda y un trabajo. Esta legislación, única en el mundo, favorece la fuga de cerebros y priva a Cuba de un considerable capital humano.20
- Cancelación de todos los programas de subvención con destino a la oposición interna en Cuba. Obama puede acabar con el financiamiento de los grupúsculos internos, ilegal según el código penal cubano y la legislación internacional.21
- Supresión de las emisiones subversivas de Radio y TV Martí, dirigidas a desestabilizar al gobierno cubano.
- Devolución de la base naval de Guantánamo que stados Unidos ocupa ilegalmente desde 1902, contra la voluntad soberana del pueblo cubano.
La buena voluntad del presidente Obama debe traducirse rápidamente en actuaciones concretas con el fin de normalizar las relaciones entre La Habana y Washington. Debe demostrarle al mundo que merece efectivamente el Premio Nobel de la Paz.
Notas
1 Barack Obama, « Remarks by the President of the United States to the United Nations General Assembly», The White House, 23 de septiembre de 2009. http://www.whitehouse.gov/the_press_office/Remarks-by-the-President-to-the-United-Nations-General-Assembly/ (sitio consultado el 24 de septiembre de 2009).
2 Ibid.
3 The Associated Press , «Obama Seeks ‘New Beginning’ With Cuba», 17 de abril de 2009.
4 Macarena Vidal, «Obama ofrece ‘un nuevo comienzo’ en las relaciones con Cuba», EFE, 17 de abril de 2009.
5 John Dorschner & Monica Hatcher, «Liberan a los viajes a Cuba», El Nuevo Herald, 13 de abril de 2009.
6 Matthew Lee & Paul Haven, «US, Cuba Held Unannounced Talks», 30 de septiembre de 2009.
7 El Duende, «Una americana cantando con Juanes», 30 de septiembre de 2009.
8 Office of Foreign Assets Control (OFAC), «Release of Civil Penalties Information», septiembre de 2009, www.treas.gov/offices/enforcement/ofac/actions/index.shtlm (sitio consultado el 5 de octubre de 2009).
9 Ginger Thomson, «U.S. Official Meets With Cuban Authorities», The New York Times, 30 de septiembre de 2009.
10 Oficina de Ricardo Alarcón de Quesada, 22 de septiembre de 2009; Agence France Presse, «Cuba asegura que EE. UU .impidió viaje de 30 científicos», 23 de septiembre de 2009; Agencia Cubana de Noticias, «Washington Bans Orthopedics Doctors From Attending Event in Cuba», 22 de septiembre de 2009; Jim Abrams, «Senador intercede por permiso de viaje para la Filarmónica de NY», The Associated Press, 5 de octubre de 2009.
11 Jim Abrams, «Senador intercede por permiso de viaje para la Filarmónica de NY», op. cit.
12 María Pena, «Piden al Congreso eliminar restricciones de viajes de estadounidenses a Cuba», EFE, 1 de octubre de 2009.
13 Ibid.
14 Mauricio Vicent, « Cuba dice que Obama no ha tocado el embargo», El País¸ 16 de septiembre de 2009.
15 Barack Obama, « Remarks By the President of the United States to the United Nations General Assembly», op. cit.
16 Salim Lamrani, Cuba: ce que les medias ne vous diront jamais, (París: Editions Estrella, 2009), pp. 121-133.
17 Christopher Hitchens, «What Was Bill Thinking?», Newsweek, 24 de septiembre de 2009. http://www.newsweek.com/id/216052/ (sitio consultado el 5 de octubre de 2009).
18 Salim Lamrani, Cuba: ce que les medias ne vous diront jamais, op. cit., pp. 145-154.
19 Ibid., pp. 135-144.
20 Ibid. , pp. 107-120.
21 Ibid. , pp. 79-105.
Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne -Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Acaba de publicar Cuba: Ce que les médias ne vous diront jamais (Paris: Editions Estrella, 2009). Contacto: lamranisalim@yahoo.fr

miércoles, 16 de septiembre de 2009

¿Llegó la hora de poner fin a la globalización?

"Por Walden Bello
tomado de rebelión.org
El actual desplome global, el peor desde la Gran Depresión de hace 70 años, vino a remachar el último clavo en el ataúd de la globalización. Ya asediada por unos hechos que mostraban el incremento de la pobreza y de la desigualdad cuando los países más pobres experimentaron poco o ningún crecimiento económico, la globalización se ha visto terminalmente desacreditada en los dos últimos años, cuando el proceso, anunciado a bombo y platillo, de la interdependencia financiera y comercial invirtió su marcha para convertirse en correa de transmisión, no de prosperidad, sino de crisis y colapso económicos."

Fin de una era

En sus respuestas a la actual crisis económica, los gobiernos hablan con la boca pequeña de coordinación global, pero impulsan programas separados de estímulo económico para revitalizar sus mercados nacionales. Al hacerlo, los gobiernos pospusieron el crecimiento orientado a la exportación, motor principal de tantas economías, aun rindiendo el tributo de rigor a la promoción de la liberalización comercial como medio de contrarrestar el desplome global concluyendo la Ronda Doha de negociaciones comerciales bajo los auspicios de la Organización Mundial de Comercio.
Se reconoce cada vez más que no hay posibilidad de regresar a un mundo centralmente dependiente del gasto ilimitado de los consumidores norteamericanos, puesto que éstos se hallan en la bancarrota y nadie se apresta a ocupar su lugar.
Además, ya sea mediante acuerdos internacionales o unilateralmente ejecutadas por gobiernos nacionales, es lo más seguro que se imponga un rimero de restricciones al capital financiero, la desembridad movilidad del cual ha sido el percutor de la presente crisis.
Sin embargo, el discurso intelectual todavía no ha mostrado demasiados signos de ruptura con la ortodoxia. El neoliberalismo, con su énfasis en el libre comercio, la primacía de la empresa privada y un papel minimalista del Estado, sigue siendo la lengua franca de los fabricantes de políticas.
Los críticos del fundamentalismo de mercado que pertenecen al establishment, incluidas luminarias como los Premios Nobel Joseph Stigitz y Paul Krugman, se han enmarañado en interminables debates sobre el grado de duración que deben tener los programas de estímulos y sobre si el Estado debería mantener su presencia intervencionista en la industria automotriz y en el sector financiero, o, si, una vez lograda la estabilización, debería devolver las compañías y los bancos al sector privado. Además, algunos, como el propio Stiglitz, siguen creyendo en lo que lo que ellos perciben como beneficios económicos de la globalización, a condición de mitigar sus costes sociales.
Pero las tendencias en curso están desbordando a toda velocidad tanto a los ideólogos de la globalización neoliberal como a muchos de sus críticos, y desarrollos impensables hace unos pocos años van cobrando vida. "La integración de la economía mundial se halla en práctico retroceso por doquiera", escribe The Economist. Aunque la revista observa que las corporaciones empresariales siguen creyendo en la eficacia de las cadenas de oferta global, "como cualquier cadena, éstas son tan fuertes como su eslabón más débil. El momento peligroso llegará cuando las empresas decidan que este modo de organizar la producción ha llegado a su fin".
La "desglobalización", un término que The Economist me atribuye, es un desarrollo que la revista, el primer bastión mundial de la ideología del libre mercado, contempla como negativo. Sin embargo, yo creo que la desglobalización es una oportunidad. En efecto, mis colegas de Focus on the Global South y yo fuimos los primeros en proponer la desglobalización como un paradigma general para reemplazar a la globalización neoliberal. Y lo hicimos hace una década, cuando las tensiones, las presiones y las contradicciones que ésta ha traído consigo se hicieron dolorosamente evidentes.
Elaborado como una alternativa sobre todo para los países en desarrollo, el paradigma de la desglobalización no deja de ser pertinente para las economías capitalistas centrales.
Los 11 pilares de la alternativa
El paradigma de la desglobalización tiene 11 puntos clave:
1 La producción para el mercado interior tiene que volver a ser el centro de gravedad de la economía, antes que la producción para los mercados de exportación.
2 El principio de subsidiariedad debería respetarse como un tesoro en la vida económica promoviendo la producción de bienes a escala comunitaria y a escala nacional, si ello puede hacerse a coste razonable, a fin de preservar la comunidad.
3 La política comercial –es decir, cupos y aranceles— tiene que servir para proteger a la economía local de la destrucción inducida por mercancías subsidiadas por grandes las corporaciones con precios artificialmente bajos.
4 La política industrial –incluidos subsidios, aranceles y comercio— tendría que servir para revitalizar y robustecer al sector manufacturero.
5 Unas medidas, inveteradamente pospuestas, de redistribución equitativa del ingreso y de redistribución de la tierra (incluida una reforma del suelo urbano) podrían crear un mercado interno vigoroso que serviría de ancla de la economía y generaría los recursos financieros locales para la inversión.
6 Restar importancia al crecimiento, dar importancia a la mejora de la calidad de vida y maximizar la equidad reducirá el desequilibrio medioambiental.
7 Hay que propiciar el desarrollo y la difusión de tecnología que se compadezca bien con el medio ambiente, tanto en la agricultura como en la industria.
8 Las decisiones económicas estratégicas no pueden abandonarse ni al mercado ni a los tecnócratas. En cambio, hay que aumentar el radio de alcance de la toma democrática de decisiones en la vida económica, hasta que todas las cuestiones vitales (como qué industrias desarrollar o condenar, qué proporción del presupuesto público hay que dedicar a la agricultura, etc.) estén sujetas a la discusión y a la elección democráticas.
9 La sociedad civil tiene que controlar y supervisar constantemente al sector privado y al Estado,
un proceso que debería institucionalizarse.
10 El complejo institucional de la propiedad debería transformarse en una "economía mixta" que incluyera cooperativas comunitarias, empresas privadas y empresas estatales y excluyera a las corporaciones transnacionales.

11 Las instituciones globales centralizadas, como el FMI y el Banco Mundial, deberían ser substituidas por instituciones regionales fundadas, no en el libre comercio y la libre movilidad de capitales, sino en principios de cooperación que, para usar las palabras de Hugo Chávez en su descripción de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), "transcienda la lógica del capitalismo".
Del culto a la eficiencia a la economía eficaz
El propósito del paradigma de la desglobalización es superar la economía de la eficiencia estrecha, cuyo único criterio clave es la reducción del coste por unidad, por no hablar de la desestabilización social y ecológica que el proceso inducido por el respecto supersticioso de ese criterio trtae consigo. Es superar un sistema de cálculo económico que, por decirlo con palabras de John Maynard Keynes, "convierte todo el comportamiento vital … en una suerte de paradójica pesadilla de contables". Una economía eficaz, en cambio, robustece la solidaridad social subordinando las operaciones del mercado a los valores de equidad, justicia y comunidad y ensanchando la esfera del proceso de toma democrática de decisiones. Para servirnos del lenguaje del gran pensador húngaro Karl Polanyi en su libro La gran transformación, la desglobalización monta tanto como "reincrustar" la economía en la sociedad, en vez de dejar a la sociedad abandonada al control de la economía.
El paradigma de la desglobalización sostiene también que un modelo extremistamente unidimensional, como el neoliberalismo o como el socialismo burocrático centralizado, es disfuncional y desestabilizador. En cambio, habría que esperar e incentivar la diversidad, como en la naturaleza. La teoría económica alternativa tiene principios compartidos, y esos principios han aparecido ya substancialmente en la lucha contra y en la reflexión crítica sobre el fracaso del capitalismo y del socialismo centralizados.
Sin embargo, la articulación concreta de esos principios –los más importantes de los cuales acaban de ser mencionados— dependerá de los valores, de los ritmos y de las elecciones estratégicas de cada sociedad.
El pedigrí de la desglobalización
Aunque pueda sonar radical, lo cierto es que la desglobalización no es ninguna novedad. Su pedigrí incluye los escritos del eminente economista británico Keynes, quien, en el momento culminante de la Gran Depresión, se avilantó a dejar esto dicho: "No deseamos… estar a merced de fuerzas mundiales que generan, o tratan de generar, algún equilibrio uniforme, de acuerdo con principios de capitalismo de laissez faire". En efecto, proseguía, para "un abanico crecientemente extendido de productos industriales, y tal vez también agrícolas, se me ha hecho dudoso que el coste económico de la autosuficiencia sea lo bastante grande como para contrarrestar las otras ventajas dimanantes de reunir gradualmente al productor y al consumidor en el ámbito de la misma organización nacional, económica y financiera. Se acumula la experiencia probatoria de que el grueso de los procesos de la moderna producción en masa pueden ejecutarse en la mayoría de los países y en la mayoría de los climas con una eficiencia prácticamente idéntica".

Y con palabras que suenan muy contemporáneas, concluía Keynes: "Yo simpatizo… más con quienes querrían minimizar que con quienes querrían maximizar la urdimbre de imbricación económica entre las naciones. Las ideas, el saber, el arte, la hospitalidad, los viajes; todas esas cosas deberían, por su propia naturaleza, ser internacionales. Pero dejemos que los bienes se hagan en casa cuando ello sea razonable y convenientemente posible; y sobre todo, dejemos que las finanzas sean prioritariamente nacionales."

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista sénior en Focus on the Global South.
Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo Timón

jueves, 3 de septiembre de 2009

Keynes, ¿Un hombre actual?

"Un artículo muy interesante por parte de Walden Bello. Merece mucho la pena darle un vistazo. Sigan el link.

http://www.sinpermiso.info/#"